Pfarrer, Seelsorger, Wegbegleiter: Wer ist Padre Hernán?
Infancia:El padre Hernán Tarqui Villarpando, nacido el 6 de julio de 1968 en Huancarani (provincia de Chayanta – Potosí – Bolivia). Somos 10 hermanos, de los cuales 7 murieron de sarampión y escarlatina durante la infancia. Soy el más joven de mi familia; mi papá, Francisco Tarqui, y mi mamá, Nieves Villarpando, son quechuas de origen y no hablaban español. Por eso, mi lengua materna es el quechua; aprendí español en la escuela. Cursé tanto la primaria como la secundaria en Huancarani.Vocación al sacerdocio:Cuando estaba en el último año de la secundaria, surgió mi vocación al sacerdocio. Mi mamá era muy devota de la Virgen de la Inmaculada Concepción. Los sábados rezaba el Santo Rosario en quechua. En 1983 llegaron a mi ciudad las misioneras de la Inmaculada Concepción, una fundación canadiense. La presencia de las hermanas y la espiritualidad mariana de mi mamá marcaron mi vida profesional.
Cuando estaba en mi último año de la preparatoria, descubrí en mi interior que Dios me necesitaba para algo, que debía ser sacerdote. Una de las hermanas, Huguet Crette, quien me ayudó a reconocer mi vocación, me acompañó como guía espiritual hasta el día de mi ordenación sacerdotal.
De 1991 a 1996 cursé un curso preparatorio en el Seminario San Cristóbal, en la ciudad de Sucre, y en 1990 estudié filosofía y teología en la Universidad Católica de Bolivia, en el Seminario «San José» de Cochabamba.

Padre Hernán Tarqui
Para todos mis amigos y quienes me apoyan.

Tras concluir mi formación en el seminario en 1997, mi obispo me envió a realizar una experiencia pastoral, en la que me acompañó el padre Andrés en la parroquia de «San Miguel de Aullagas», en Colquechaca. Mi labor pastoral consistió en acompañar a las comunidades cristianas en sus parroquias y en formar a catequistas.
El 9 de mayo de 1998 tuve mi ordenación diaconal en Colquechaca, a cargo del obispo Bernardino Rivero, obispo auxiliar de Potosí. Desempeñé todo mi diaconado en Colquechaca, con espíritu de servicio, para llegar a todas sus comunidades. En aquella época no había caminos, por lo que había que llegar a pie a la mayoría de las comunidades para brindarles acompañamiento pastoral y espiritual.El 22 de febrero de 1999 fui ordenado sacerdote en la catedral de Potosí por el obispo Walter Pérez, obispo de la diócesis de Potosí, y el 25 de febrero celebré mi primera Eucaristía en mi ciudad. Vengo de una familia pobre y sencilla, y me he convertido en sacerdote para los pobres.Vida sacerdotal:una semana después de mi ordenación sacerdotal, fui nombrado párroco de «San Pedro» de Macha (al norte de Potosí). La parroquia que asumí contaba con 67 comunidades de habla quechua, en las que sus culturas y costumbres siguen vivas hasta el día de hoy. Como párroco, decidí visitar a todas las familias, reunirme con ellas en sus hogares, con el único objetivo de evangelizar, para que todas las familias conozcan a Jesús, vivan con Jesús y amen a Jesús. Gracias a Dios y con la ayuda de los catequistas de la zona, terminé las visitas en dos años. Otra prioridad es la formación de catequistas, para que animen y motiven en sus comunidades, de modo que la fe en Cristo Jesús resucitado siga viva.
El 15 de marzo de 2009 fui nombrado párroco de la parroquia «Nuestra Señora del Carmen» en Villazón. Esta parroquia era muy diferente a la primera que había asumido. Villazón es una pequeña ciudad con 33 comunidades. Su cultura y sus costumbres son muy variadas. Sus habitantes buscan un futuro mejor y provienen de La Paz, Oruro, Potosí, Tarija y Chuquisaca. Por lo tanto, hay una mezcla de culturas y muchos aspectos que debo tomar en cuenta para asumir la nueva misión a la que fui asignado en esta parroquia. Los habitantes viven principalmente del contrabando, ya que Villazón se encuentra en la frontera con Argentina. La actividad más destacada que realicé en esta comunidad fue la fundación de comunidades eclesiales de base. Ahora son ellas las que dan vida a nuestra iglesia local en Villazón. De estos grupos han surgido muchos catequistas.

Desde mi llegada a Villazón, me hice amigo del padre Dietmar, mi vecino más cercano, y en muchas ocasiones compartimos nuestra vida sacerdotal en un espíritu de confianza. Pero nunca se me había ocurrido ser el sucesor del padre Dietmar ni asumir, como misionero, las actividades que él había iniciado en Esmoraca. Ahora me toca a mí; así lo quiso Dios y lo acepto con gusto, con todos mis defectos y debilidades, que tengo como todos los demás. No será exactamente igual a como él ejercía sus actividades pastorales como párroco. Desde Villazón ya no es lo mismo; el territorio misionero ha crecido enormemente, se ha vuelto mucho más extenso. Por eso, las necesidades de las numerosas comunidades se han incrementado; por eso cuento con su apoyo y les agradezco su colaboración con las misiones de Esmoraca y Villazón. Que el Dios de la vida los colme de muchas bendiciones.
19 de febrero de 2022, siguiendo las enseñanzas de Jesús: «Yo también debo anunciar a los demás pueblos la buena nueva del Reino de Dios, pues para eso he sido enviado». Asumo esta nueva misión en Ravelo, al norte de Potosí. Saludos y bendiciones desde Ravelo a todos mis hermanos en Cristo.
1 de febrero de 2023.Asunción de la parroquia de San Pedro de Macha y Bombori, Bolivia
Su Padre Hernán Tarqui
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